Inteligencia emocional, cuando la memoria y el intelecto no bastan

Por mucho tiempo se pensó que el cociente intelectual era el mejor indicador para saber si una persona sería exitosa, pero cada vez se habla más de la importancia de la inteligencia emocional (IE) en todos los ámbitos.

La IE, según Daniel Goleman, quien la popularizó en los 90 con la publicación de un libro con el mismo nombre, es la capacidad que nos permite adoptar una actitud empática y social que nos brindará muchas más posibilidades de desarrollo personal, ayudándonos también a tolerar las presiones y frustraciones en todos los ámbitos.

También nos permite desarrollar la capacidad para escoger las mejores opciones en la búsqueda de una solución.

Por eso, Goleman también acentúa la importancia de trabajar la IE en el proceso de enseñanza-aprendizaje.

De hecho, cada vez son más las instituciones educativas que la contemplan en su currículum desde el preescolar.

La IE se va construyendo desde la infancia, desde el establecimiento del apego seguro del bebé a su mamá, dice la psicóloga Maria Gabriella Otatti. “Luego por supuesto está el acompañamiento diario. Los niños tienen emociones enormes que no comprenden, situaciones todas nuevas ante las cuales los invaden sentimientos que los asustan.

Hay que ayudarlos a lidiar con esas emociones, y luego ayudándoles a darle una solución más productiva a las dificultades que se les presentan”, señala.

Y en el aula, ¿cómo se aplicaría la IE? “La escolaridad es el primer momento de introducción constante del niño a un mundo compartido fuera del entorno familiar. Entonces hay normas grupales que facilitan la convivencia, y eso supone un esfuerzo de adaptación para los pequeños. Sin gestión emocional no hay procesos educativos viables. No es que se aplica, sino que es condición. El acompañamiento en IE es una transversal en el proceso educativo”, indica Otatti, que es directora de un preescolar de la ciudad.

Daniel Goleman en Argentina: https://fundacioncemar.org/evento/dr-daniel-goleman-foco-e-inteligencia-emocional

La psicoanalista Piedad Ortega de Spurrier recuerda que a pesar de que se viene hablando desde hace unos 20 años de un intento por lograr un proceso educativo más reflexivo, “la cultura actual está creando tontos, no estamos apoyando en ese sentido la inteligencia emocional”.

“A los estudiantes se les exige que estudien de memoria, que tengan determinada manera de pensar, hasta en la universidad les ponen a hacer evaluaciones de verdadero o falso, eso es para tontos, para eso lo que se requiere es memoria, otra cosa es que si es falso lo argumente, pero cada vez se pierde más la capacidad de argumentación”, cuestiona Ortega, y en ese sentido, indica, se ven cada vez más los currículums (académicos) ligados a un saber técnico o tecnológico “en el mejor de los casos, pero han desaparecido las ciencias humanas, las disciplinas educativas donde el sujeto aprenda a situarse desde una perspectiva más crítica y con capacidad para crear, todo eso tiene que ver con la inteligencia emocional”.

Sugiere establecer un tiempo para ver, otro para comprender, en los que se pueden evaluar los distintos saberes para concluir en una elección.

“Cuando hablamos de inteligencia emocional tendría que ser la posibilidad de un niño, adolescente o adulto de situarse con una cierta distancia frente a los hechos, evaluarlos, elaborar salidas posibles y finalmente decidir; en ese sentido los currículums tendrían que ser más lentos, más pausados, pero se les pide a los chicos acción rápidamente sin tiempo de reflexionar, lo que conlleva a otras conductas”

Fuente: eluniverso.com

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