Aprendizaje y desarrollo de competencias afectivas y sociales en niveles inicial, básico y medio.

Las emociones son ingredientes del aprendizaje escolar y hemos aprendido a entenderlo. Sin embargo, es necesario pensar acerca de cuál es su lugar en el aula, cuál su valor como facilitadores académicos y cómo aprovecharlas para hacer del aula un espacio de disfrute para alumnos… y docentes. Algunas teorías proponen comprender por qué, en el aula el aprendizaje ocurre al compás de las emociones que aparecen. Entender por qué es posible operacionarlizar ese conocimiento y aprovecharlo para hacer del aula un espacio de genuino aprendizaje. Comprenderemos cómo, las habilidades sociales, la regulación de las emociones, y la motivación, deben ser considerados en el momento de planificar y diseñar las estrategias que llevamos al aula para trabajar con los chicos. Reflexionaremos acerca del juego como ingrediente áulico que potencia el aprendizaje. Valoraremos la necesidad de trabajar con los alumnos contenidos que se consideran componentes del currículum social. Así como en 1950 era indispensable ser promotor de conocimiento puro y duro, hoy es impostergable ser capaz de formar seres humanos concientes de su entorno físico y social.

 

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